Ticket de compra o factura, qué diferencias existen entre ambos documentos y qué implicaciones fiscales tienen

Alicante, 28-03-2022.

A la hora de adquirir un bien o un servicio lo habitual es que nos den un documento que justifique dicha transacción. Este documento puede ser un ticket de compra o una factura. Vamos a ver qué diferencias existen entre ambos documentos y qué implicaciones fiscales tienen.

Hay que tener en cuenta que el ticket históricamente se ha entregado al cliente como el documento justificativo de la compra. Pero desde 2013 un ticket es lo mismo que una factura simplificada. Pero no es exactamente lo mismo que una factura.

Qué diferencias existen entre ticket y factura

No todas los sectores pueden emitir un ticket o factura simplificada. Lo normal es que se emita una factura, pero el ticket o la factura simplificada se permite y es habitual para el sector minorista y comercio, los servicios de hostelería, transporte de personas y equipajes, aparcamiento de vehículos y peajes, tintorerías, servicios telefónicos y de ambulancias.

Además, es obligatorio emitir factura en determinadas circunstancias, como que el destinatario sea otra empresa o un profesional, siempre que el destinatario lo exija o cuando el destinatario sea una Administración Pública, entre otras opciones.

La principal diferencia entre ambos es que en el ticket no aparece identificado el receptor, mientras que en la factura además de los datos obligatorios del emisor, que también deben aparecer en el ticket, estarán los del receptor.

En la factura puede que no aparezca la forma de pago, puesto que se puede emitir sin que sea haya especificado como se va a pagar. También es posible que no se detalle el producto o servicio en profundidad.

Por último, pero muy importante no es obligatorio que en el ticket aparezca ni la base imponible ni el tipo de IVA aplicado o si se aplica o no IRPF. Lo mismo podemos decir de si se aplican o no descuentos.

Qué implicaciones fiscales tiene un ticket y una factura

nivel fiscal existen grandes diferencias. Por ejemplo, si un autónomo se quiere deducir una dieta de una comida en un restaurante no le bastará con aportar el ticket del pago de la comida, ya que es obligatorio además de pagar con medios electrónicos, que el receptor esté correctamente identificado con todos sus datos fiscales en el mismo. Por lo tanto, se requiere una factura completa, no basta con la simplificada.

Además, una vez contabilizada como un gasto con el ticket nos vamos a poder deducir el IRPF, como gasto, mientras que con la factura vamos a poder deducir tanto IRPF como IVA soportado. Y esto es importante a la hora de contabilizar ambos documentos.

Tanto en el caso de facturas como de tickets o facturas simplificadas es necesario guardarlos durante cuatro años por las posibles revisiones fiscales que nos puede realizar la Agencia Tributaria.

Fuente; pymesyautonomos.com

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