El estado de alarma da la puntilla al turismo y lleva al verano la reactivación

  • Las restricciones y la incertidumbre ya lastran los vuelos domésticos

La declaración del estado de alarma da la puntilla al transporte y el turismo y amenaza con retrasar la reactivación del sector al verano, dando por perdida la Navidad y la Semana Santa.

La nueva oleada de restricciones a la movilidad y el ocio impuesta por las comunidades autónomas ya se ha dejado notar en las aerolíneas, que ven cómo la demanda vuelve a caer respecto a septiembre y ya están revisando a la baja la programación de noviembre.

No en vano, las medidas afectan de lleno a la movilidad nacional lastrando el tráfico doméstico, el único que ha tirado en un entorno marcado por la paralización de la demanda. Según Aena, el tránsito de viajeros internacionales cayó un 90% en septiembre, mientras que el doméstico descendió un 58%, suponiendo el 47% de los pasajeros. En septiembre de 2019 alcanzaba el 18,3% (datos ajustados para evitar duplicidades).

“La incertidumbre y la disparidad de criterios son mortales para la movilidad. Es invierno será muy duro”

 Aunque el estado de alarma busca dar protección jurídica a las comunidades autónomas para fijar medidas que limiten los contagios, lo cierto es que dispara la incertidumbre, ya que abre la puerta a prohibir la movilidad entre provincias y fija un toque de queda que resta atractivo a cualquier viaje de turismo. Una incertidumbre a la que se suma el desconcierto que supondrá que cada comunidad pueda poner distintas restricciones de un día para otro. “La incertidumbre y la disparidad de criterios son mortales para la movilidad. La diferencia de restricciones en Europa ha hecho mucho daño y llevarla a nivel nacional lo agrava”, señalan fuentes del sector, que ya hablan de que la recuperación no llegará hasta verano.

Y es que la intención del Gobierno de extender la medida hasta el 9 de mayo amenaza la Semana Santa porque disuade a la gente de organizar viajes en un momento en el que las reservas se hacen cada vez más en el último minuto, obligando a aerolíneas y hoteles a revisar su oferta cada semana. En este punto, cabe destacar que los viajes de negocios están bajo mínimos y que se espera que sean los últimos en volver.

“Seguimos confiando en que en Semana Santa de 2021 empiece una reactivación lenta pero ascendente que nos permita una recuperación en verano”

 “El impacto final dependerá de lo que hagan las comunidades autónomas y las limitaciones a la movilidad y la actividad que impongan. Ya sabíamos que iba a ser un invierno muy duro y la mayor incertidumbre lleva a la gente a reservar vuelos con menos antelación. Seguimos confiando en que en Semana Santa de 2021 empiece una reactivación lenta pero ascendente que nos permita una recuperación en verano, tal y como se esperaba en julio que pasaría en octubre”, explica Javier Gándara, presidente de la patronal ALA. En este punto, cabe destacar que la mejora de la demanda que se espera en Canarias ante la falta de limitaciones y la reapertura de los tráficos con Alemania y Reino Unido se verá lastrada por la caída en el resto del país.

 

El autobús, contra las cuerdas

El nuevo desplome de la actividad, que ha obligado a IAG a rebajar al 30% su capacidad en la recta final del año, también se está notando en el taxi y en el transporte de pasajeros por carretera. En Barcelona, el taxi ha organizado una manifestación para reclamar ayudas directas  mientras que en Madrid, Direbus tiene previsto tomar hoy parte del Paseo de la Castellana para protestar por la falta de medidas tras “225 días de parón absoluto”. En este punto, señala que la recuperación no llegará hasta marzo de 2022.

En este punto, Rafael Barbadillo, presidente de Confebus, alerta de que las restricciones llevan semanas hundiendo la demanda y que el estado de alarma volverá a paralizarla en las rutas interubanas. “En la demanda vamos para atrás. Hemos caído mes a mes desde julio, que ha sido el mejor mes desde el primer estado de alarma. Llegamos a un 55% de actividad, ahora estamos en el 30% y volveremos a caer al 10-15%”, asegura Barbadillo, que ha reiterado la necesidad de que las ayudas lleguen ya al sector puesto que “no pueden sobrevivir más sin ingresos”. No se espera que se liberen los fondos hasta diciembre.

“Tenemos que prever cómo resistir con mucha menos actividad y además sin la campaña de Navidad y tampoco la de Semana Santa. Va a ser imposible resistir más meses con menos medidas. Llevamos meses pidiendo certidumbre y anticipación y vemos una vez más improvisación porque falta un plan para paliar los efectos que va a tener esta decisión”, señala Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme.

El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, reitera en esta línea la necesidad de que el Gobierno de Pedro Sánchez inyecte de manera urgente ayudas directas a las empresas por 50.000 millones de euros, al margen de los fondos de recuperación de la Unión Europea.

Mientras, el vicepresidente ejecutivo de Exceltur, José Luis Zoreda, alerta de la preocupación que genera en el sector turístico “un plazo tan largo de estado de alarma por la repercusión que puede tener de comunicación en el extranjero” y porque “puede parecer que esto es mucho más duro de lo que nos estaban contando”.

 

 

Fuente; eleconomista.es

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